La ética de los colombófilos

El Estado cubano dedica cuantiosos recursos a la práctica del deporte y  la recreación, donde  la ocupación del tiempo libre de los ciudadanos  de forma sana y constructiva, figura entre sus fundamentales objetivos.

“El deporte, derecho del pueblo”, lejos de ser una consigna, constituye un patrimonio social que ha demostrado su valía, reflejado,  en los relevantes éxitos en la arena internacional que han logrado nuestros deportistas y que constituyen orgullo de nuestra sociedad.

Con regocijo  se observa como nuestra población, cada vez más culta, se suma a la práctica de la actividad del ejercicio físico, con  programas comunitarios, en los que, las personas de todas las edades, incluyendo, la  3era edad han encontrado una dedicación que le reporta tanto beneficio  a su salud como al espíritu.

La colombofilia, como deporte sano, recreativo, ecológico y profundamente atractivo, donde  la  técnica y actividad deportiva, unida a características biológicas de las palomas mensajeras, las que, mediante una  cierta sensibilidad al campo magnético de la Tierra, a los patrones de luz ultravioleta y a la luz polarizada, son capaces de reconocer los espacios naturales, identificar puntos espaciales muy concretos y, en virtud de ello, regresar desde lejanas distancias hasta sus palomares.

No resulta difícil deducir, que el deportista colombófilo debe nutrirse de ciertos valores éticos que lo hagan capaz  de enfrentar con esmero, sapiencia, inteligencia y sobre todo, un elevado sacrificio y dedicación,   para   desentrañar cualidades en cada uno de sus ejemplares y lograr de ellos el rendimiento deseado.

Por otra parte el colombófilo comparte sus emociones, tanto de satisfacción como sus insatisfacciones, en el colectivo de afiliados, es menester de este, un comportamiento social en correspondencia con patrones éticos exigidos por los principios socialistas que rigen nuestra sociedad.

En virtud de las exigencias en la formación de valores éticos adecuados a los principios de nuestra moral socialistas, la Federación Colombófila de Cuba creó el “Código de Ética de los Colombófilos Cubanos